El flamante presidente del Banco Provincia anticipa en esta columna los principales ejes de su futura gestión. Gustavo Marangoni PRESIDENTE DEL BANCO PROVINCIA DE BUENOS AIRES
La banca pública es el instrumento financiero por excelencia para la producción y el empleo. Y el Banco Provincia es un instrumento financiero fundamental al servicio de las pymes, brindando una amplia gama de servicios para bancarizar a los habitantes de la provincia. Con más de $40.000 millones colocados en créditos durante 2008-2011 la producción e inversión tuvo un motor fundamental. El consumo y empleo han sido acompañados con el empuje de más de un millón de créditos personales y un parque de tarjetas de crédito que supera el millón y medio de plásticos. Ampliamos el concepto de banca inclusiva otorgando 22.000 microcréditos para emprendedores desplazados del circuito crediticio formal. Apoyamos a los municipios financiando obras de infraestructura y volvimos a estar presente en el mercado de crédito hipotecario con más de $800 millones prestados en 2011. Redoblaremos esfuerzos para trabajar siguiendo las líneas de acción trazadas por el gobernador Daniel Scioli. Cada acción, instrumento o nuevo servicio que brindemos deben tener un impacto concreto en el campo productivo y real de la economía, en el empleo y fundamentalmente tienen que promover la inclusión social. Como un banco público masivo que somos (primeros en la Provincia y segundo en todo el sistema financiero nacional), tenemos que hacer fomento con apoyo crediticio a sectores productivos y sociales tradicionalmente postergados por la banca privada. También debemos ser líderes en la fijación de tasas de interés y comisiones competitivas para inducir al resto de las entidades en este sendero. Armonizaremos con el mejor equilibrio posible la rentabilidad social de las acciones de banca pública –empleo, valor agregado, equilibrio territorial, bienestar social–, con la rentabilidad económico- financiera que proviene de segmentos de negocios y operaciones donde competimos palmo a palmo con la banca privada. Somos conscientes de que entramos en una etapa donde el gran desafío para consolidar un marco de crecimiento económico sostenido es la competitividad. Requerimos de un salto en la competitividad que no descanse solo en el factor cambiario, sino en el aumento sostenido de la productividad. Ello requiere (dentro de otros instrumentos) de un sistema financiero más profundo orientado a la producción y al financiamiento de la inversión. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner nos dejó conceptos sumamente importantes sobre el rol de los bancos y la etapa del ciclo económico que viene. El sistema financiero debe ser una palanca o instrumento al servicio de la economía real. Cuando nos encerramos en lógicas que solo persiguen la valorización financiera como fin en si mismo, cuando vemos que lo financiero desplaza al trabajo y la producción, en lugar de ciudadanos dignos tenemos cada vez más indignados. Adicionalmente hay que emprender cambios que requieren sintonía fina y mayor coordinación público-privada. Quiere decir ajustar mucho más la gestión a las necesidades y a los requerimientos de esta época. Estado y actores del sector público que estén presentes, no como contrapeso de los privados, sino como real empuje a lo que se requiere en este momento. Profundizaremos el trabajo con el conjunto de los protagonistas del sector financiero nacional (Banco de la Nación, BICE, y otras áreas que articulan financiamiento)para apoyar desde el plano financiero y crediticio las políticas de crecimiento e inclusión social del Gobierno Nacional. La provincia de Buenos Aires es sinónimo de actividad productiva, con su interior traccionado por la actividad agropecuaria y el conurbano impulsado por la actividad industrial. Nuestra política crediticia tendrá foco en apoyar la generación de más valor agregado, con más y mejores puestos de trabajo. En esta etapa de sintonía fina, los bancos tenemos mucha responsabilidad. Nuestro enfoque y gestión priorizará el financiamiento de proyectos de inversión y capital de trabajo de pymes que promuevan la industrialización, el valor agregado en origen (cadenas agroalimenticias), la generación de empleo y el ingreso de divisas. Estamos seguros de que éste es el camino, desde el sector financiero, para ayudar a lograr una estructura productiva más homogénea que favorezca el equilibrio territorial, la igualdad de oportunidades y una mayor cohesión social.
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